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Como decapar la pintura de madera

La pintura existente puede constituir una excelente base para dar otra capa nueva, aunque la antigua sea muy gruesa. Lo que es imprescindible es que la pintura vieja se halle en perfectas condiciones: sea lisa, no tenga bolsas o desconchados grandes que no puedan rellenarse fácilmente, etc. De ser así, bastará pasar un taco de papel de lija de granulación media antes de que reciba la primera capa. En el caso de que haya algún desconchado, se hace un repaso con aparejo en los sitios oportunos y luego, una vez seco, se lija.

 

¿Qué hacer cuando la pintura antigua está muy deteriorada?

  En este caso la única decisión válida es decapar la pintura o restos pintura que queden, aunque ello pueda representar un trabajo premioso, que requiere tenacidad. Por otra parte, según lo que se trate de decapar, si las superficies no son perfectamente planas se tendrá que insistir y repasar con ahínco muchos rincones o molduras buscando la manera más efectiva para conseguir el decapado de estos puntos. En ocasiones no se tendrá que quitar toda la pintura, sino sólo la que éste muy afectada. Por el contrario, en algunos casos, como, por ejemplo, en una carpintería vieja, lo que importa es recuperar el soporte de madera en su estado original para valorarlo con un barniz, en vez de cubrirlo de nuevo con una pintura opaca que esconda su veteado.

Métodos de decapado de la madera

  Los principales métodos para arrancar la pintura vieja se pueden concentrar en tres tipos: por acción abrasiva (manual o mecánica), por aplicación de productos químicos y, finalmente, por calor. Cada uno de estos tipos puede presentar diferentes modalidades según que el medio empleado sea de una u otra clase.

Acción abrasiva

La acción abrasiva se puede realizar manualmente con ayuda de un taco de papel de lija. Es aplicable cuando se trata de eliminar una capa delgada en una superficie relativamente pequeña, pues de no ser así resulta extenuante.

Se logran mejores y más rápidos resultados con el lijado mecánico. Existen varios accesorios acoplables a la máquina universal (taladradora), como los discos y los dispositivos orbitales (o discos con rótula). Los primeros, tanto si son rígidos como blandos, pueden llegar a ser muy peligrosos si no se tiene un gran dominio de la máquina o se sufre un descuido, pues se producirán unas depresiones en el soporte difíciles de igualar. En molduras y rincones no se puede llevar a cabo esta acción lijadora.

Acción con medios químicos

Existen varios productos que sirven para el decapado. Los más tradicionales se fundamentan en la acción cáustica y requieren en cuidadoso manejo: protegerse las manos con guantes y gafas. El producto se aplica, se aguarda a que actúe y, luego, según la rapidez de su poder cáustico, se elimina con una rasqueta la pintura que se haya logrado destruir.

Otros productos que pueden utilizarse, según el tipo de pintura, son los que actúan como disolventes. En este caso se va aplicando el decapante e, inmediatamente que se logra el reblandecimiento, se arranca la pintura con la rasqueta.

Acción por calor

El método tradicional de aplicación de calor consiste en la aproximación de la llama, no muy potente, de un soldador. En este caso se requiere un gran dominio del instrumento, ya que si la llama entra en contacto con la pintura reblandecida ésta se inflama y tuesta el soporte.

Sin embargo, el procedimiento mejor y más efectivo es la proyección de aire caliente mediante aparatos especialmente concebidos para este fin, análogos a un secador, pero con una capacidad mayor.

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